Actualidad, Estilo noviembre 26, 2020

La pandemia nos ayudó a ser más conscientes del espacio: Javier Senosiain 

por admin

  • El principal exponente de la bioarquitectura nacional, impartió una conferencia a los estudiantes de la licenciatura de Arquitectura Sustentable de la Universidad Mondragón México. 
  • Destacó que uno de los principales retos de la arquitectura es desarrollar espacios no agresivos para la naturaleza. 

Querétaro a 26 de noviembre del 2020.- Uno de los tantos impactos que ha generado la pandemia de Covid-19, es que nos ha hecho más conscientes de nuestro espacio, aseguró uno de los principales representantes de la arquitectura orgánica en México, Javier Senosiain, durante una conferencia virtual para los estudiantes de la carrera escolarizada de Arquitectura Sustentable de la Universidad Mondragón México (UMx). 

El principal exponente en México de la Arquitectura Orgánica explicó que si bien la arquitectura es universal, debe llevar el sello del lugar donde se produce, por ejemplo: los aspectos más conocidos de México como la plástica monumental y las volumetrías pesadas que están presentes desde las pirámides hasta nuestros tiempos. 

Aspectos que en el caso de sus obras, ha combinado con la corriente orgánica, la cual define como parte de su inquietud por los espacios curvos, al considerarlos más humanos y retomando la idea de Antoni Gaudí: “para ser original se debe ir al origen de las cosas”. 

Detalló que la idea central de sus proyectos es ver al ser humano como un animal con sus necesidades básicas como comer o dormir, junto con aspectos ambientales y psicológicos, e incluir elementos como confort, iluminación y ventilación natural. 

“La idea más profunda que tenemos -consciente o inconsciente- de espacio, la tenemos a partir del vientre materno; y al salir de él, lo que rodea nuestra vida son cuadros. El niño desde que nace va pasando su vida de caja en caja, y al mismo tiempo va perdiendo tres aspectos importantes:  libertad, espontaneidad y creatividad”, indicó. 

Por otro lado, complementó el bioarquitecto, la línea recta no existe en la naturaleza, toda gira en espiral desde el micro al macrocosmos. Es a partir de esta idea que desarrolla sus conceptos, junto con el estudio de las  formas naturales, cambios de escala, luz y color, haciendo de cada proyecto un objeto autónomo. 

“A la naturaleza no hay que copiarla sino recrearla, y utilizar sus principios”, advirtió. 

Senosiain describió que la inspiración de sus obras parte de los procesos previos de investigación, de los programas de necesidades y análisis de las condicionantes geográficas y culturales del sitio, que le permiten la gestión de la idea y la generación del bosquejo. 

Mencionó que uno de los mayores retos para la arquitectura moderna es conseguir espacios agradables que no sean agresivos con la naturaleza y que al mismo tiempo expresen emociones. 

El autor de los libros Bioarquitectura en Busca de un Espacio y Arquitectura Orgánica consideró que uno de los retos que deberá afrontar la profesión en el futuro, será un repensamiento de los espacios, tras el impacto de la pandemia, que nos ha hecho más conscientes del lugar que habitamos y de las actividades que realizamos en él. 

En el tema del futuro de los materiales de construcción, Javier Senosiain señaló que muy probablemente regresaremos a los naturales, con un uso más responsable de los plásticos. 

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